- Lo primero que hay que cuidar es que cualquiera puede escribir o publicar en internet. No se necesita tener una página, ni pagar a un programador. El simple hecho de entrar a Wikipedia y presionar editar nos da la oportunidad de escribir lo que sea. No por estar en internet significa que quien lo escribe es alguien confiable.
- El sitio debe estar siendo actualizado de manera regular. El artículo debe tener su fecha de edición y, por supuesto, debe estar firmado por un profesional de la salud. Junto a esto, todo sitio confiable debe tener un apartado de “Acerca de” o “Quiénes somos”, donde debe venir toda la información de quiénes son los autores, quiénes publican, qué especialidad tienen, dónde trabajan, etc.
- El sitio debe fundamentar su información con fuentes y referencias. Lo mejor es que existan enlaces desde el sitio hacia los estudios originales. Hay que tener cuidado con la información que se basa sólo en testimonios o anécdotas ya que, aunque llegan a ser dramáticos, pueden ser muy subjetivos, tener intereses de por medio, o simplemente ser falsos. Cuidado con los tratamientos mágicos con “miles” de pacientes satisfechos y entrevistas impactantes.
- Los sitios de noticias tienden a escoger lo más llamativo, matizan la información a su conveniencia para captar la atención del lector, y casi nunca ponen enlaces hacia la fuente o artículo original.
- La información del sitio debe ser no comercial, sin fines de lucro o propaganda. Debe estar claro si el sitio recibe algún patrocinio o financiamiento, y en caso afirmativo, cuál es el papel del patrocinador en el contenido de los artículos.
- No está por demás verificar la información en 2 o 3 sitios que tengan las características anteriores.
martes, 23 de febrero de 2016
Cosas por Saber..
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